Mostrando las entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas

martes, enero 08, 2008

De ausencias y un nuevo año

Después de tres meses, lo cual es un montón aquí en la web (considerando que hay quienes escriben más de un post al día) y de haber sido dado por desaparecido en acción, he decidido dar señales de vida y asomar la cabeza fuera de la madriguera en la que estuve hibernando durante todo este tiempo.

En estos tres meses estuve discretamente sobrecargado de trabajo, como resultado de ello ya tengo un articulo mas en mi CV, no esta mal, aunque podría estar mejor, aún me falta afinar un poco los detalles para este año tener la tesis lista, aunque el doctorado todavía se acabe en dos años.

Algo que no comente en los posts previos fue que me mudé, pase de mi pequeño cuarto en un dormitorio de estudiantes a un departamento en una zona bastante cercana a la Universidad, cerca a un supermercado y a un Colegio Primario; la razón de esta mudanza: la venida de mi familia que se hizo efectiva en este pasado Diciembre.

Cuando uno alquila un departamento, según lo que yo había escuchado de algunos amigos, te daban un departamento con todo instalado, incluso con cocina, focos, etc. El amigo que me estuvo ayudando a conseguir el departamento me dijo: “Usualmente esos departamentos son para estudiantes extranjeros”, me dejo pensando… ¿y yo que soy?

Antes que le pudiera responder, continuó: “El departamento que te estamos consiguiendo es para japoneses”, habitualmente cuando un japonés se muda, no desea usar absolutamente nada que haya sido utilizado por otra persona, de manera que el dueño renueva absolutamente todo lo que se pueda renovar y el nuevo inquilino tiene que comprar todos los accesorios (llámese cocina, focos, e incluso el aire acondicionado)

Cuando fui a ver el departamento por primera vez, estaba en plena reparación, lo acababan de pintar, le estaban colocando nuevos papeles a las paredes de la entrada, y estaban poniendo los nuevos pisos, las puertas estaban fuera de los marcos… lo de renovar el departamento era llevado al pie de la letra.

El costo de toda la gracia era realmente exorbitante para mi, en realidad alquilar un departamento en Japón es una de las cosas mas caras que puedes hacer aquí, el costo de las garantías es altísimo, en algunas ocasiones mas de 5 veces el precio del alquiler, y en caso de retirarte del departamento no recuperas gran cosa de esa garantía.

Gracias a mi profesor que hizo de garante (un extranjero no puede alquilar un departamento a menos que tenga un garante japonés) y me apoyó consiguiéndome un trabajo adicional dentro del mismo laboratorio con subvención de una empresa farmacéutica, pude ahorrar lo suficiente para poder cubrir parcialmente los gastos, el resto es un préstamo de un primo, según el nos estamos ayudando mutuamente, yo necesitaba el dinero y el necesitaba alejar la tentación de tener la plata cerca y desaparecerla en actividades nocturnas.

Por supuesto, había que comprar la cocina, con un amigo conseguí una refrigeradora de unos muchachos que estaban regresando a su país, así como el microondas, aprendí a usar yahoo auctions para comprar mesa y sillas (se ahorra bastante), en el centro de reciclaje encontré un escritorio casi nuevo que me lo dieron gratis, y poco a poco el vacío departamento tomo forma de lugar donde alguien puede pernoctar.

Obviamente, todas esas cosas debían ser realizadas los fines de semana, de manera que lo último que hice (la compra de los futones) fue durante el último fin de semana antes que mi familia llegue a estas tierras.

Habían pasado dos meses bastante ajetreados, y había que viajar a Tokyo a recogerlas, ya que no existía ningún vuelo que venga directamente a Osaka según la ruta que estaban utilizando, de manera que tras viajar en bus toda la noche, llegue a Tokyo, para luego ir a Narita, el lugar donde queda el Aeropuerto Internacional.

Hay situaciones que lamentablemente se repiten, cuando este servidor llegó por primera vez a estas tierras del anime, del manga y del PS3, mis maletas se quedaron celebrando el día de la Medicina Peruana en algún oscuro recinto del aeropuerto de Toronto; en esta oportunidad, las 5 maletas de mi esposa y mis hijas tuvieron la misma suerte. Tuvimos que esperar 3 días para que las maletas aparezcan y un día más para que las traigan a casa.

A pesar del problema de las maletas el viaje de regreso fue bastante entretenido, mis hijas nunca habían viajado en tren y en su segundo día en Japón ya habían sido testigos de la velocidad del Shinkansen (tren bala).

Finalmente llegamos a Osaka y al departamento, así se dio inicio a este último mes que ha significado, entre muchas cosas, retomar la vida en familia, abandonar algunos hábitos como usar la computadora hasta que me quede dormido encima del teclado y adoptar otros como tomar desayuno todos los días y perseguir a la más enana para que tome su leche. Sumándole pasar Navidad y año Nuevo con ellas diría que el saldo fue más que positivo en este último mes.

Sin embargo, no todo fue bueno, al mismo tiempo que mi esposa y mis hijas estaban aquí, mi padre buscando una segunda opinión por una gastritis, fue con un gastroenterólogo amigo mío quien le hizo unos exámenes de rutina, y encontró algunos problemas renales, en este momento esta en estudio con otro amigo nefrólogo, aunque aparentemente el problema, cualquiera sea este, pareciera que ha disminuido, tenemos que estar seguros de que se trata para respirar tranquilos.

Y bueno, además de todo esto, mientras ideaba una manera de entretener a mis hijas, se me dió por inventar un cuento, como desde hace mucho tiempo me han entusiasmado mucho los relatos de fantasía, juegos y demás tipo Calabozos y Dragones, pues me puse a escribir en mis fines de semana algunas cosas para ellas, cuando me di cuenta había terminado un relato que bien podría convertirse en algo mas grande, ahora cada vez que puedo avanzo un poco y le voy contando la historia a mi hija mayor, quien no para de preguntarme como siguen los relatos.

Es así como después de unos nada tranquilos 3 meses, vuelvo a estos lares, trataré de visitarlos con cierta frecuencia y de dejar de vez en cuando alguna historia de aquel lado de la medicina que no habitualmente no se conoce, y también de vez en cuando mostrarles un poco de estas tierras de oriente y de su gente.

Mas vale tarde que nunca, espero que hayan pasado una muy feliz Navidad los que la celebren, y que este año que acaba de empezar se acerquen un poquito mas o finalmente se abracen a las metas que se han trazado.

Es bueno estar de vuelta.